¿Recuerdas cuando nos conocimos? Era nuestro primer día de clase y no querías sentarte conmigo porque éramos de equipos rivales. No tuviste más remedio que hacerlo y a partir de ahí fuimos inseparables.
Hemos vivido nuestra adolescencia y el paso a la madurez juntas. Siempre estuviste a mi lado cuando te necesité y yo era leal hasta la médula. No había secretos y nos cuidábamos la una a la otra. Nada pudo con nosotras: ni los romanos, ni la infidelidad, ni los monstruos de dos cabezas.
Pero donde caben dos no siempre caben tres. Te enamoraste y se repitió la misma historia de otras veces; ya conocíamos el juego, pero cuando los jugadores fueron distintos, salimos perdiendo. Yo no soporté la crueldad, tu ceguera, el cinismo... y salí huyendo, deserté de nuestro amor.
Ahora estás embarazada y yo nunca conoceré a mi niña, no podré mimarla ni leerle cuentos.
Perdóname, mi pequeña María...
jueves 12 de noviembre de 2009
martes 10 de noviembre de 2009
LA OMISIÓN DE LOS COLEMAN
Es la más grave de todas mis culpas pero, en fin, lo he cometido. Pequé ante vos y ante mí.
Cuando el silencio se instala dentro de una casa es muy difícil hacerlo salir; cuanto más importante es una cosa, más parece que queramos callarla. Parece como si se tratara de una materia congelada, cada vez más dura y masiva: la vida continúa por debajo solo que no se la oye.
Marguerite Yourcenar.
LOCURA
Los pies descalzos de equilibrio
agrietados.
Vestido blanco de domingo difunto
hecho jirones.
La lluvia doliente en tus hombros
que pesa.
Se resquebraja el espejo
y observa
mientras pierdes los cinco sentidos.
Si no escuchas no callas.
Eres tú, persona latente
en mi cabeza,
que espantas el sueño cuerdo.
martes 3 de noviembre de 2009
SOMBRA
No es una gran ciudad, no es un teatro importante, pero iré donde tú vayas, te seguiré, dos pasos más atrás.
Caminaré por donde tú caminaste seis segundos más tarde. Mis ojos retratarán aquello que viste, descifrarán acertijos iguales.
Siempre pisándote los talones, repetiré tus aventuras, en un bucle duplicando tu silueta.
Porque el mismo destino que nos unió nos separa, jocoso. Es nuestro desencuentro en el tiempo infinito que no nos da tregua.
Caminaré por donde tú caminaste seis segundos más tarde. Mis ojos retratarán aquello que viste, descifrarán acertijos iguales.
Siempre pisándote los talones, repetiré tus aventuras, en un bucle duplicando tu silueta.
Porque el mismo destino que nos unió nos separa, jocoso. Es nuestro desencuentro en el tiempo infinito que no nos da tregua.
viernes 9 de octubre de 2009
A FERNANDO
Señor Savater,
No voy a llamarle de usted, pero permítame la licencia de sentirme maravillada por su genial verborrea, que en estos momentos de necesidad intelectual que padezco, me ha dejado extasiada.
Estoy completamente de acuerdo contigo en que "podría vivir sólo de leer, pero, desgraciadamente, por leer nadie paga" y ya que irremediablemente debo enfrentarme a diario a mi jornada laboral, escuchar tus elogios a los maestros me ha animado, sobre todo ahora que algunos días la vocación sale espantada ante tanta irrespetuosidad y algún que otro quebradero de cabeza; esos días en los que me asusto planteándome si realmente lo que estoy haciendo sirve para alguien, que es en definitiva lo que buscamos los maestros, influir positivamente y educar mejores personas.
En cuanto a la libertad, parece que últimamente ese es el tema pendiente en mi vida, y sigo replanteándome muchas cosas. Si la filosofía es hacerse preguntas, tú, como filósofo, has conseguido que me las haga. Sé que no voy a encontrar las respuestas, pero al menos espero tomar las decisiones correctas, y hallar la felicidad sin perder mi libertad.
Por supuesto hay temas en los que no estoy de acuerdo contigo, pero los respeto aunque no los comparta: para mí las drogas son algo dañino (tanto físico, como mental y social) y creo que se puede perder el control fácilmente sobre ellas (en esa batalla siempre sale perdiendo el más débil, por supuesto, pero la debilidad puede llegar también sin avisar), por ello no creo que sea "superstición" educar a los niños y jóvenes en el respeto hacia ellas.
Espero tener el placer de volver a escucharte algún día.
Profundamente admirada.
No voy a llamarle de usted, pero permítame la licencia de sentirme maravillada por su genial verborrea, que en estos momentos de necesidad intelectual que padezco, me ha dejado extasiada.
Estoy completamente de acuerdo contigo en que "podría vivir sólo de leer, pero, desgraciadamente, por leer nadie paga" y ya que irremediablemente debo enfrentarme a diario a mi jornada laboral, escuchar tus elogios a los maestros me ha animado, sobre todo ahora que algunos días la vocación sale espantada ante tanta irrespetuosidad y algún que otro quebradero de cabeza; esos días en los que me asusto planteándome si realmente lo que estoy haciendo sirve para alguien, que es en definitiva lo que buscamos los maestros, influir positivamente y educar mejores personas.
En cuanto a la libertad, parece que últimamente ese es el tema pendiente en mi vida, y sigo replanteándome muchas cosas. Si la filosofía es hacerse preguntas, tú, como filósofo, has conseguido que me las haga. Sé que no voy a encontrar las respuestas, pero al menos espero tomar las decisiones correctas, y hallar la felicidad sin perder mi libertad.
Por supuesto hay temas en los que no estoy de acuerdo contigo, pero los respeto aunque no los comparta: para mí las drogas son algo dañino (tanto físico, como mental y social) y creo que se puede perder el control fácilmente sobre ellas (en esa batalla siempre sale perdiendo el más débil, por supuesto, pero la debilidad puede llegar también sin avisar), por ello no creo que sea "superstición" educar a los niños y jóvenes en el respeto hacia ellas.
Espero tener el placer de volver a escucharte algún día.
Profundamente admirada.
domingo 4 de octubre de 2009
REALITYVIZANDO
La realidad es....
....un mendrugo de pan duro de roer.
....un fuerte golpe a ciegas contra un muro de piedra.
....mirarte al espejo entrecerrando los ojos.
....un bolsillo vacío por Navidad.
....el silencio al otro lado del teléfono.
....una sustituta a domicilio para nuestros desencuentros.
....la locura vestida de majestuosidad.
....una patada de la soledad alejándote del barullo.
....la indiferencia retorcida apuñalando el pecho.
....la tacañería obscena de la amistad.
....el amor hecho trizas.
....un mendrugo de pan duro de roer.
....un fuerte golpe a ciegas contra un muro de piedra.
....mirarte al espejo entrecerrando los ojos.
....un bolsillo vacío por Navidad.
....el silencio al otro lado del teléfono.
....una sustituta a domicilio para nuestros desencuentros.
....la locura vestida de majestuosidad.
....una patada de la soledad alejándote del barullo.
....la indiferencia retorcida apuñalando el pecho.
....la tacañería obscena de la amistad.
....el amor hecho trizas.
martes 28 de julio de 2009
De gatos y perros
Lulú vive con un gato albino y un perro epiléptico.
El gato entra y sale a su antojo. Sólo hace acto de presencia para dormir y exigir comida y caricias. Da vueltas alrededor de Lulú ronroneando y maullando insistentemente hasta que consigue lo que quiere. Y vuelve a desaparecer durante horas. Lulú sabe que es su gato porque recuerda haberle puesto un nombre, pero nada más les une. Si alguno de los dos ya no estuviera, el otro no sufriría...
El perro no puede excitarse ni tener sobresaltos (algo harto difícil ya que es un miedica); eso le mataría. Sale poco a la calle y no puede jugar ni correr. Es un perro aburrido. Nunca defendería a Lulú. Además, padece sobrepeso porque engulle todo lo que encuentra; es imposible frenarle ante la comida.
En realidad, Lulú vive sola.
El gato entra y sale a su antojo. Sólo hace acto de presencia para dormir y exigir comida y caricias. Da vueltas alrededor de Lulú ronroneando y maullando insistentemente hasta que consigue lo que quiere. Y vuelve a desaparecer durante horas. Lulú sabe que es su gato porque recuerda haberle puesto un nombre, pero nada más les une. Si alguno de los dos ya no estuviera, el otro no sufriría...
El perro no puede excitarse ni tener sobresaltos (algo harto difícil ya que es un miedica); eso le mataría. Sale poco a la calle y no puede jugar ni correr. Es un perro aburrido. Nunca defendería a Lulú. Además, padece sobrepeso porque engulle todo lo que encuentra; es imposible frenarle ante la comida.
En realidad, Lulú vive sola.
martes 21 de julio de 2009
MEMORIA DE PEZ
No hago más que dar vueltas en esta pecera y siempre vuelvo al mismo sitio. No hay esquinas, no hay cruces de caminos, ni giros inesperados, no hay cambios de sentido...¿Dónde demonios está la salida? Juraría que en algún momento he podido verla...¡¿Pero cómo me he metido aquí?! ¿He llegado sola?...¿O acaso alguien me ha traído de la mano?
De algún sitio me llegan el agua y la comida, pero yo no sé nada...Sólo me concentro en seguir adelante y olvido todo lo demás, porque si me paro...intento recordar y está vacío.
De algún sitio me llegan el agua y la comida, pero yo no sé nada...Sólo me concentro en seguir adelante y olvido todo lo demás, porque si me paro...intento recordar y está vacío.
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