Señor Savater,
No voy a llamarle de usted, pero permítame la licencia de sentirme maravillada por su genial verborrea, que en estos momentos de necesidad intelectual que padezco, me ha dejado extasiada.
Estoy completamente de acuerdo contigo en que "podría vivir sólo de leer, pero, desgraciadamente, por leer nadie paga" y ya que irremediablemente debo enfrentarme a diario a mi jornada laboral, escuchar tus elogios a los maestros me ha animado, sobre todo ahora que algunos días la vocación sale espantada ante tanta irrespetuosidad y algún que otro quebradero de cabeza; esos días en los que me asusto planteándome si realmente lo que estoy haciendo sirve para alguien, que es en definitiva lo que buscamos los maestros, influir positivamente y educar mejores personas.
En cuanto a la libertad, parece que últimamente ese es el tema pendiente en mi vida, y sigo replanteándome muchas cosas. Si la filosofía es hacerse preguntas, tú, como filósofo, has conseguido que me las haga. Sé que no voy a encontrar las respuestas, pero al menos espero tomar las decisiones correctas, y hallar la felicidad sin perder mi libertad.
Por supuesto hay temas en los que no estoy de acuerdo contigo, pero los respeto aunque no los comparta: para mí las drogas son algo dañino (tanto físico, como mental y social) y creo que se puede perder el control fácilmente sobre ellas (en esa batalla siempre sale perdiendo el más débil, por supuesto, pero la debilidad puede llegar también sin avisar), por ello no creo que sea "superstición" educar a los niños y jóvenes en el respeto hacia ellas.
Espero tener el placer de volver a escucharte algún día.
Profundamente admirada.
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