Mi psicólogo me ha recomendado que me enfrente a mi familia para superar mis inseguridades, que les abra mi corazón y les exprese mis sentimientos, que les explique lo difícil que fue mi infancia, cómo me afectaba su rechazo. Aún hoy sigo sintiéndome feo a pesar de mi espléndido aspecto.
Mi psicólogo también me felicita porque, aunque estaba excluído de la familia, no les abandoné cuando descubrí mi verdadera procedencia.
Al fin y al cabo eran la única familia que había conocido y eso no cambió al convertirme en cisne. Además, a partir de mi transformación empezaron a respetarme.
Mi vida como cisne era solitaria, me costó acostumbrarme al cambio, y mi familia estuvo ahí para apoyarme. Quizás por interés, sí, pero arropado por ellos no me sentía tan solo.
Mi psicólogo igualmente me recomienda que aproveche para salir del armario. Soy el cisne más bello del estanque, pero no puedo dejar de fijarme en los patos machos.
viernes, 18 de diciembre de 2009
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