jueves, 24 de diciembre de 2009

LLUVIA

Nunca me han gustado los días de lluvia, me parece un mal presagio y siempre lo he relacionado con días tristes.

Pero hoy ha sido distinto. No me ha importado mojarme, ni que se me volara el paraguas y se me rompiera una varilla. No ha significado un disgusto llegar empapada a casa.

Porque hoy sabía hacia donde iba.
Hoy no me sentía triste.
La lluvia también puede purificar...

Sólo un sentimiento ha roto esta placidez: hoy, de repente, y sin saber por qué, he echado de menos a mi abuela...

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