martes, 28 de julio de 2009

De gatos y perros

Lulú vive con un gato albino y un perro epiléptico.

El gato entra y sale a su antojo. Sólo hace acto de presencia para dormir y exigir comida y caricias. Da vueltas alrededor de Lulú ronroneando y maullando insistentemente hasta que consigue lo que quiere. Y vuelve a desaparecer durante horas. Lulú sabe que es su gato porque recuerda haberle puesto un nombre, pero nada más les une. Si alguno de los dos ya no estuviera, el otro no sufriría...

El perro no puede excitarse ni tener sobresaltos (algo harto difícil ya que es un miedica); eso le mataría. Sale poco a la calle y no puede jugar ni correr. Es un perro aburrido. Nunca defendería a Lulú. Además, padece sobrepeso porque engulle todo lo que encuentra; es imposible frenarle ante la comida.

En realidad, Lulú vive sola.

martes, 21 de julio de 2009

MEMORIA DE PEZ

No hago más que dar vueltas en esta pecera y siempre vuelvo al mismo sitio. No hay esquinas, no hay cruces de caminos, ni giros inesperados, no hay cambios de sentido...¿Dónde demonios está la salida? Juraría que en algún momento he podido verla...¡¿Pero cómo me he metido aquí?! ¿He llegado sola?...¿O acaso alguien me ha traído de la mano?
De algún sitio me llegan el agua y la comida, pero yo no sé nada...Sólo me concentro en seguir adelante y olvido todo lo demás, porque si me paro...intento recordar y está vacío.