El reflejo me devuelve la imagen de tu espalda ancha, hermosa, mientras te abrazo. Al otro lado del espejo puedo verla desnuda, arañándola al hacer el amor.
Tu espalda es el principio, donde ascendí, borracha de amor, para empezar a besarte, para alinearme contigo, para prenderme a ti, por siempre.
Es ahí donde los abrazos son más cálidos, cogidos por sorpresa, para hacerte suspirar, para entregarme entera.
Escondo mi nariz entre tus omóplatos y puedo oler a tabaco, a madera, así reconozco tus cargas y puedo librarte de ellas con un susurro.
Tu espalda es la búsqueda, mis manos perdiéndose peregrinas hasta quedarte dormido.
Es lo último que veo en sueños.
viernes, 22 de enero de 2010
domingo, 10 de enero de 2010
INSOMNIO
Te metes en la cama y no puedes mantener los ojos cerrados; no los impulsa la pesadez del sueño.
Ningún pensamiento revolotea en tu cabeza, estás relajada, tranquila, pero no llega el sueño.
Das vueltas y vueltas, buscas la postura adecuada. Intentas de un lado, del otro, del que es el tuyo y del que nunca lo ha sido. Cuando parece que has conseguido encontrarla, cuando por fin los ojos te pesan, algo hace clic en tu cerebro y de nuevo ojos abiertos. De vuelta al estado catatónico, sin sueño.
La perdición está en el reloj, donde las horas pasan sin darte cuenta y cada vez está más cerca la definitiva. Una larga noche interminable sin descanso que finaliza irremediablemente demasiado pronto, porque no has podido dormir, porque no has tenido tregua. Ha sido una noche inútil, estéril de sueño.
Te levantas y vas al baño, lees, ves la tele, te tomas una infusión de manzanilla-tila-melisa-relax de herbolario que no sirve para nada, y respiras hondo y vuelves a la cama. Puede que tengas suerte esta vez, que el sueño te venza unas horas, pero al más mínimo ruido... quizás una pesadilla... De nuevo sin sueño.
Ningún pensamiento revolotea en tu cabeza, estás relajada, tranquila, pero no llega el sueño.
Das vueltas y vueltas, buscas la postura adecuada. Intentas de un lado, del otro, del que es el tuyo y del que nunca lo ha sido. Cuando parece que has conseguido encontrarla, cuando por fin los ojos te pesan, algo hace clic en tu cerebro y de nuevo ojos abiertos. De vuelta al estado catatónico, sin sueño.
La perdición está en el reloj, donde las horas pasan sin darte cuenta y cada vez está más cerca la definitiva. Una larga noche interminable sin descanso que finaliza irremediablemente demasiado pronto, porque no has podido dormir, porque no has tenido tregua. Ha sido una noche inútil, estéril de sueño.
Te levantas y vas al baño, lees, ves la tele, te tomas una infusión de manzanilla-tila-melisa-relax de herbolario que no sirve para nada, y respiras hondo y vuelves a la cama. Puede que tengas suerte esta vez, que el sueño te venza unas horas, pero al más mínimo ruido... quizás una pesadilla... De nuevo sin sueño.
sábado, 2 de enero de 2010
HUECO VACÍO
El hombre-gato ha conseguido escaparse de su cautiverio.
Al principio se siente desorientado, pero de repente echa a correr y enseguida encuentra un rastro, un olor conocido.
Ya no busca refugio para la lluvia, aunque está hambriento no se detiene por comida. No le dan miedo los ladridos. Se concentra únicamente en no perderse de nuevo.
Muy deprisa recorre los tejados que le separan de su objetivo. Atraviesa patios, sube escaleras, se desliza entre los recovecos. Se siente desfallecer pero no baja su ritmo, no piensa dejar de correr.
En su hocico, el olor cada vez es más intenso, sus orejas empiezan a reconocer ciertos sonidos, sus ojos pueden ver la luz, sus patas sienten el calor...
Atraviesa una ventana y por fin puede descansar.
El hombre-gato ha vuelto a mi cama.
Al principio se siente desorientado, pero de repente echa a correr y enseguida encuentra un rastro, un olor conocido.
Ya no busca refugio para la lluvia, aunque está hambriento no se detiene por comida. No le dan miedo los ladridos. Se concentra únicamente en no perderse de nuevo.
Muy deprisa recorre los tejados que le separan de su objetivo. Atraviesa patios, sube escaleras, se desliza entre los recovecos. Se siente desfallecer pero no baja su ritmo, no piensa dejar de correr.
En su hocico, el olor cada vez es más intenso, sus orejas empiezan a reconocer ciertos sonidos, sus ojos pueden ver la luz, sus patas sienten el calor...
Atraviesa una ventana y por fin puede descansar.
El hombre-gato ha vuelto a mi cama.
viernes, 1 de enero de 2010
MALEFICIO
Entró en el local y enseguida notó una sensación extraña. El aire estaba viciado, el ambiente muy cargado. Olía a incienso en exceso y a cera quemada. La cabeza le daba vueltas. A su alrededor, por todas partes, estrellas y ángeles. Predominaba el color morado.
Al traspasar la cortina, le estaba esperando sentada a una mesa. Enfrente le esperaba su sitio vacío; se sentó. La única iluminación eran unas cuantas velas repartidas por toda la estancia. Mientras barajaba las cartas y las esparcía sobre la mesa, hablaron de santería, de venganzas, de sangre... Todo le sonaba a historias muy lejanas, pero empezaba a creer.
Sobre la mesa pudo ver la luna; hombres, mujeres y animales creando una imagen desconcertante. Magos y brujas componiendo un hechizo.
Por fin habló. Ella podía ver aquello con sus ojos transparentes, podía interpretar las señales y encaminar su destino.
- Estás maldita. Nunca encontrarás el amor verdadero.
Al traspasar la cortina, le estaba esperando sentada a una mesa. Enfrente le esperaba su sitio vacío; se sentó. La única iluminación eran unas cuantas velas repartidas por toda la estancia. Mientras barajaba las cartas y las esparcía sobre la mesa, hablaron de santería, de venganzas, de sangre... Todo le sonaba a historias muy lejanas, pero empezaba a creer.
Sobre la mesa pudo ver la luna; hombres, mujeres y animales creando una imagen desconcertante. Magos y brujas componiendo un hechizo.
Por fin habló. Ella podía ver aquello con sus ojos transparentes, podía interpretar las señales y encaminar su destino.
- Estás maldita. Nunca encontrarás el amor verdadero.
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