Entró en el local y enseguida notó una sensación extraña. El aire estaba viciado, el ambiente muy cargado. Olía a incienso en exceso y a cera quemada. La cabeza le daba vueltas. A su alrededor, por todas partes, estrellas y ángeles. Predominaba el color morado.
Al traspasar la cortina, le estaba esperando sentada a una mesa. Enfrente le esperaba su sitio vacío; se sentó. La única iluminación eran unas cuantas velas repartidas por toda la estancia. Mientras barajaba las cartas y las esparcía sobre la mesa, hablaron de santería, de venganzas, de sangre... Todo le sonaba a historias muy lejanas, pero empezaba a creer.
Sobre la mesa pudo ver la luna; hombres, mujeres y animales creando una imagen desconcertante. Magos y brujas componiendo un hechizo.
Por fin habló. Ella podía ver aquello con sus ojos transparentes, podía interpretar las señales y encaminar su destino.
- Estás maldita. Nunca encontrarás el amor verdadero.
viernes, 1 de enero de 2010
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