lunes, 31 de enero de 2011

IN WONDERLAND

Nunca lo había leído, ni había visto las películas, pero Murakami me lo puso en bandeja cuando, de repente, encontré un libro suyo: "El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas". Por supuesto, antes de empezar, tenía que conocer los precedentes, y el capítulo 7: "Una merienda de locos" es estrambótico; una maravilla caótica.

"La mesa estaba puesta delante de la casa, bajo un árbol, y la Liebre de Marzo y el Sombrerero tomaban el té. Entre ellos había un Lirón profundamente dormido, sobre el cual apoyaban los codos, a modo de cojín, y hablaban por encima de su cabeza. [...]

Aunque la mesa era grande, los tres se apretujaban en uno de los extremos.
- ¡No hay sitio! ¡No hay sitio! - exclamaron al ver llegar a Alicia.
- ¡Hay sitio de sobra! - dijo Alicia indignada, y se sentó en un gran sillón, en un extremo de la mesa.
- Sírvete algo de vino - le invitó la Liebre de Marzo.
Alicia, por más que buscó, no vio en toda la mesa otra cosa que té. [...]

El Sombrerero fue el primero en romper el silencio.
- ¿Qué día del mes es hoy? - dijo, volviéndose a Alicia: había sacado del bolsillo el reloj y lo miraba con inquietud, agitándolo a cada momento y llevándoselo al oído.
Alicia reflexionó un poco y dijo:
- Cuatro.
- ¡Dos días de retraso! - suspiró el Sombrerero -. ¡Ya te dije que no iría bien la mantequilla a la maquinaria! - añadió, mirando con enojo a la Liebre de Marzo.
- Era mantequilla de la mejor - replicó esta con humildad.
- Sí, pero tendría algunas migas dentro - gruñó el Sombrerero -. No debiste ponerla con el cuchillo del pan." [...]
Lewis Carroll

miércoles, 26 de enero de 2011

ODM 5: Mejorar la salud materna

Para los niños de Villarta de los Montes

Me llamo Marta y soy española. Tengo 30 años y estoy embarazada de mi primer hijo.¡Estaba deseando tener un bebé!

Aunque estoy nerviosa, sé que mi hijo nacerá sin ningún problema porque los médicos que me atienden son muy buenos. Cuando me encuentro mal o me duele algo, acudo a los servicios de urgencia y me tratan muy bien. Por supuesto, mi familia y mi marido también me cuidan y se preocupan por mí.

Como de todo y procuro seguir una dieta equilibrada y variada. Además, voy a clases de preparación al parto donde me enseñan técnicas para que mis dolores no sean tan fuertes.
Sé que cuando llegue el momento del parto, todo estará preparado para que salga bien: los médicos, el material sanitario...

Pronto podré ver la carita de mi bebé y los dos estaremos sanos y a salvo.

* * *
Me llamo Sophie y soy de Nigeria, en África. Tengo 30 años y estoy esperando mi cuarto hijo. Mi marido y yo ya no queríamos tener más hijos, pero no hemos sabido cómo evitarlo.
No puedo ir al centro de salud porque está a 200 km de nuestra aldea, y aunque encontrara un medio de transporte, no tendría dinero para pagar la visita médica. Mi marido gana muy poco dinero, a pesar de que trabaja muchas horas, y tenemos que alimentar a nuestros tres hijos.
Mis padres y hermanos murieron y mi suegra está enferma de paludismo y no puede ayudarme con las tareas del hogar.
Como no he acudido al médico, no sé si mi bebé y yo estamos sanos. Básicamente solo me alimento de arroz y me siento muy cansada.
Además, me da un poco de miedo este embarazo, me dan miedo los médicos y temo que algo salga mal y no puedan salvarme. Mis partos anteriores fueron dolorosos y no me trataron bien. Una de mis vecinas murió de una infección y ahora sus hijos se han quedado huérfanos.
Probablemente, ni mi bebé ni yo sobrevivamos.
Hay que cuidar a las madres, para que ellas puedan cuidar de sus hijos.