Dejaron de servir el vino.
Poco antes habían compartido un par de copas; sonrieron y brindaron: "¡Por nosotros!".
La orquesta dejó de tocar.
Antes habían bailado hasta la extenuación, siempre "agarraos". A veces, alguno de los dos se arrancaba a cantar. Y seguían sonriendo...
Los amigos empezaron a marcharse.
Antes los aplausos habían sido para ellos; todos les abrazaban y felicitaban. Todos sonreían.
Apagaron las luces.
Antes habían buscado cualquier rincón oscuro para estar solos, para encontrarse sin hacer ruido y compartir sus medias sonrisas en silencio.
La fiesta se acabó.
Se soltaron de las manos y cada uno se fue solo a su cuarto. Las sonrisas se esfumaron.
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