El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas
Haruki Murakami
Suelo llorar después de hacer el amor.
Él lo sabía y me preguntó: "¿Por qué sigues con alguien que te hace llorar cada vez que haceis el amor?". No supe qué contestar, pero la respuesta estaba clara: lloraba porque sabía que me estaban engañando; porque por inercia, yo también engañaba; porque hacía mucho tiempo que nuestra historia era una farsa, y aquello no era un acto sincero.
Pero prefiero llorar a no sentir nada...
Ahora sigo llorando después de hacer el amor, pero ya no soy desgraciada. Me siento colmada, segura. Sé que es un encuentro solo para nosotros dos, no hay nadie más. Y lloro feliz mientras me susurras "te quiero". Ahora es un verdadero acto de amor, que se mide en lágrimas.
