Abandonada de amor
retornaron las musas lejanas
que se fugan engañadas de nuevo
rechazando el débil delirio
que me arrebata.
Echa a andar la excitación,
desnuda solo a medias
mientras me demoro en otra espalda
desamparada en abrazo ajeno.
He de sofocar ensueños
y vigilar la realidad
para acercarme al extremo.
Que libre acepte el camino
colándose en mi talento.
Que entre el ángel
para salir del infierno.
