El cuerpo cambia y se desnuda, los recuerdos enterrados quedan, las almohadas no corresponden, unos lazos se cortan y otros se aprietan, la luz es distinta, vuelven las letras y bailas de nuevo.
Hasta las horas han variado.
Las horas...repletas de segundos que sobran. Solo uno, un chasquido, y tu vida no es ya tu vida; eres otra sobreviviendo una pretensión de tu vida. Ya no es más tu vida porque la trastocaron, de un plumazo; la mano más rápida que el ojo.
Y te marca la cara y te espabila, para que despiertes, para que sobrevivas...porque no es la tuya pero alguien tiene que vivirla.
Y ¡exprímela! El golpe te abre los ojos y descubres la mejoría, que has ganado en el intercambio.
Y agradeces al reloj, al caos, a la amnesia, a la valentía, a los hallazgos y sobre todo a las pérdidas, esta bendita locura.
Porque todo está mejor fuera de su sitio...

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