Pero si bailamos, que no nos observen, que nadie nos moleste. Nada de murmullos ni miradas ajenas; solos tú, yo y algo de música.
Y si bailamos, ¿me llevas tú? ¿o me dejo llevar?
Y bailaremos, enredando nuestras piernas en el tango y moviendo las caderas al ritmo de esta salsa rica. Demos vueltas y más vueltas, girando siempre con prisa.
Bailemos, que al parar la música, cambiaremos de pareja.

No hay comentarios:
Publicar un comentario